Los juegos de mesa: Juego de niños

Prólogo

Cuando era niño no me gustaba comer. Rogaba a mi madre para que me pusiera una especie de sopa de agua con picos. Al final siempre acababa con bocadillos y magdalenas debajo de la cama o trozos de filetes de ternera masticados, metidos en los bolsillos de mi mono vaquero.

Sin embargo, siempre me inquietó la idea de comer fuera de casa. Los restaurantes y bares de mi ciudad me parecían una expresión de libertad degustativa que me resultaba interesante. Poco tardaron en aparecer frases que me marcarían de por vida: “los niños san jacobo para cenar ¿no?” o “no, cariño, tú vas en aquella mesa. Aquí vamos los mayores”.

“Si llevas tu infancia contigo, nunca te harás mayor.” Tom Stoppard.

Excalibur, Misterio, Templo de Cristal

Mi experiencia con los juegos de mesa no fue muy distinta. Me pasé muchos años mirando a escondidas como jugaban al Misterio o al Imperio Cobra, deseando al menos que me dejaran oler el cartón de la caja.

Fue gracias a mi padre cuando por fin saboreé mi primer juego de tablero: La Maldición del Templo de Cristal. Aún sigo teniéndole un afecto muy especial a Rocambole. Y también recuerdo con cariño el poco conocido Excalibur. Magnífica mezcla de mazmorreo y rol con losetas.

Que buenos tiempos aquellos. Tenía 9 años.

Juego de niños en la actualidad

Las cosas han cambiado desde entonces. Los juegos han evolucionado y he de decir que se tiene bastante en cuenta a los más pequeños, cosa que es no solo positiva desde un punto de vista educativo sino también desde algo más personal.

Muchos de vosotros sabréis que encontrar gente con la que sentarse en una mesa a jugar es algo muy complicado. Conseguir un grupo de juego depende de muchos factores que a veces se escapan a nuestro control y al final tenemos títulos que van acumulando polvo en la ludoteca. Pero ¿y si empezamos desde la base? ¿Y si iniciamos a nuestros hijos en esta maravillosa afición?. Tendremos al grupo de juego en casa: nuestra familia. Además estaremos proporcionándoles educación en muchos aspectos a través del juego.

“Siempre hay un momento en la infancia cuando la puerta se abre y deja entrar al futuro.” Graham Greene.

Yo tengo peques en casa y os digo, desde mi experiencia, que la sensación es enriquecedora. Ver que cuando vienen festividades importantes o cumpleaños, y tus hijos/as te piden juegos de mesa como regalo estrella, para alguien a quien esto le gusta, puede parecer exagerado, pero emociona a niveles difíciles de explicar. Sentarte con ellos/as a tirar dados, sacar losetas o mover meeples es realmente alucinante. Los juegos son muy sencillos de aprender y muy simples en su concepción. No se puede esperar “chicha” o “enjundia”, pero es que eso no es lo divertido. Lo divertido es ver la emoción en sus rostros cuando ganan puntos, cuando tienen suerte y les salen buenas tiradas o acaban ganando la partida. Si tenéis hijos/as, sobrinos/as o porque no, nietos/as, de verdad, no os lo penséis. No os lo podéis perder.


Juegos para niños

Títulos

Clásicos de Asmodee como Dobble o Jungle Speed, funcionan muy bien, son divertidos, ligeros y tienen cierto componente de reacción física y motora, que hace que compitan y se “piquen” bastante, con lo que seguro que querrán volver a jugar.

En la línea de los anteriores existe uno menos conocido llamado Halli Galli de la compañía Mercurio, que no solo tiene su parte motriz, sino que además tener que sumar frutas hace que sea un ejercicio muy positivo para su agilidad mental.

Brain Picnic ha creado dos juegos que son realmente mágicos y con temáticas totalmente diferentes. Mientras que Mix It desarrolla la lógica y la estrategia a largo plazo, Ikónikus desarrolla la imaginación, la comprensión y la expresión verbal.

Juegos para niños Haba

Y por último mi mención especial es para la compañía Haba. Poseo varios títulos de su catálogo y por poner ejemplos está Valerio el Valiente (Richard Ritterschlag) que contiene mecánicas calcadas del Carcassone pero adaptada para niños/as. El frutalito (Obstgarten) o Bellaflor que tienen un componente azaroso muy alto pero de una manera ingeniosamente implementado. ¡Y si os apetecen dados solo os diré dos palabras Ugah Ugah!

Tenéis que probarlos.

Epílogo

Ahora que ya tengo una edad, debo reconocer que me encanta comer y sobre todo tomarme una tapa en un bar de vez en cuando. Casi tanto como sentarme a echar una partida con mis peques en casa. Pero pase lo que pase ¿sabéis lo que nunca haré?, preparar san jacobos para cenar.

“Las personas no dejan de jugar porque envejecen; envejecen porque dejan de jugar.” Oliver W. Holmes Jr.

Halconmaltes

Nací escuchando a Mecano, jugué al Imperio Cobra, me peleé con mi Amiga 500, salí llorando del cine al ver a E.T. y aluciné con las bromas del Joker. Me ilusiona desprecintar un juego, oler las páginas recién impresas de un cómic, comerme la mitad del paquete de palomitas con los trailers, cantar en “espanglish” o convertirme en el protagonista de una aventura gráfica. Si tus gustos se parecen a los nuestros has venido al lugar adecuado, toma asiento y disfruta porque ya estas en casa.

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